Antoni Gaudí

Probablemente, la más conocida y fotografiada de todas las obras no arquitectónicas de Antoni Gaudí es el mosaico hidráulico hexagonal que proyectó en 1904 junto a la casa Escofet. Diseñado inicialmente para pavimentar los suelos de la rehabilitación de la Casa Batlló en el Paseo de Gràcia barcelonés, fue finalmente utilizado para pavimentar las habitaciones de servicio de la Casa Milà, emplazada en el mismo paseo y popularmente conocida como «La Pedrera», edificio de viviendas de estructura visionaria que proyectó inmediatamente después. El mosaico diseñado por Gaudí expresa la capacidad de su autor para la innovación. Destaca la creación de un sencillo pavimento monocolor con formato único y suaves relieves que se hacen visibles a la luz. La combinación de esta pieza de pavimento texturado y ondulante nos evoca la sinuosidad del movimiento del mundo marino con referencia a figuras botánicas y de animales en relieve: una estrella de mar, una caracola y un alga. El "mosaico Gaudí" es un magnífico ejemplo del genio y de la manera de trabajar de este arquitecto. Motivos que justifican su exposición permanente en el MOMA de Nueva York como ejemplo paradigmático de un primer diseño de pavimento concebido como producto industrial. En él confluyen dos de las constantes de su obra: la vertiente geométrica y la simbólica. Tanto la forma del mosaico como las imágenes que representa, nos remiten al pensamiento gaudiniano basado en la observación meticulosa de las morfologías y las estructuras de la naturaleza, «esta naturaleza que siempre ha sido mi maestra». Si los perímetros de seis lados reproducen la estructura de las celdas de un panal de abejas o del crecimiento de la piel de un reptil, las figuras en bajo relieve son el resultado de la abstracción y artificialización de la naturaleza. La casa Escofet, que conserva el molde metálico original del mosaico, guarda también el recuerdo de la presencia de Gaudí en los talleres de producción donde modeló con sus manos el original de cera que sirvió para la realización de este molde. En homenaje al arquitecto, la ciudad de Barcelona pavimentó en 1997 las anchas aceras del Paseo de Gracia, con una reedición de este mosaico adaptándolo para el espacio exterior. El nuevo pavimento, llamado “Panot Gaudí”, reproduce el relieve original en un nuevo formato en bajo relieve casi cien años después que Escofet fabricara el mosaico hidráulico originalmente concebido para el interior.

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Barcelona, España